Coronavirus.

Jose Davidow

Mar 24, 2020

Coronavirus.

Información actual y conjeturas.

“En 2014, el mundo pudo evitar un terrible brote de Ébola, gracias a miles de generosos trabajadores de salud, y

francamente también, gracias a muy buena suerte.

Pero ahora es el momento de evitar una nueva epidemia”. Esto sugería Bill Gates, en su charla Ted, en abril de

2015.

“Los gobiernos deben prepararse para esta contingencia”.

Nadie escuchó.

Virus.

(Nick Youngson, CC BY-SA 3.0 Pix4free)

En 2019, la organización “Global Preparedness Monitoring Board”, en su informe “A World at Risk” decía:

“El mundo no está preparado para una pandemia ocasionada por un virus respiratorio, agresivo y altamente contagioso. En 1918, la pandemia de influenza (gripe española) enfermó a un tercio de la población humana y se cree que mató a 50 millones de personas. Si un contagio similar ocurriera hoy, con una población 4 veces mayor y con viajes de pocas horas que unen todo el mundo, podrían morir de 50 a 80 millones. Tal pandemia causaría pánico e impactaría seriamente la economía mundial.”

“Los gobiernos deben prepararse para esta contingencia”.

Virus y coronavirus.

Los virus son organismos microscópicos acelulares. Se multiplican únicamente dentro de las células de otros seres vivos. Son los organismos más abundantes, están en todo el mundo, en la tierra y en el mar. Infectan a los animales y a las plantas. También a las bacterias y a los hongos.

Los coronavirus son un grupo de virus que causan enfermedades en los mamíferos y en las aves. En los seres humanos, los coronavirus causan infecciones respiratorias que pueden ser leves, como el resfrío común, que es causado por algunos coronavirus. Otras letales, como el SARS, el MERS y el Covid-19, cuyo nombre definitivo es SARS-Cov-2.

Constituyen la subfamilia Ortho Coronaviridae, en la familia Coronaviridae, orden Nidovirales, reino Riboviria. (14)

Son virus con envoltura, con genoma RNA y una nucleocápside de simetría helicoidal. Su genoma mide de 27 a 34 kilobases, es el más grande de los virus RNA.

Su nombre deriva de corona, que se refiere a su apariencia similar a una corona o corona solar por la presencia de unas puntas en su superficie, como espinas ("spikes").

Coronavirus.

El ancestro común de los coronavirus se estima haber existido 8.000 años antes de Cristo. Se piensa que evolucionaron con los murciélagos.

Los coronavirus humanos fueron descubiertos en los años 1960. El primero fue un virus de los pollos. Luego dos que producen el resfrío común: 229E y OC43.

Luego, varios otros que incluyen SARS-CoV en 2003, HCoV, NL63 en 2004, HKU1 en 2005, MERS-CoV en 2012 y SARS-CoV-2 en 2020 (antes COVID-19), qué es el hoy pandémico.

Se conocen 7 coronavirus humanos.

Cuatro de ellos no generan enfermedades severas.

1. Coronavirus OC43 (HCoV-OC43)

2. Coronavirus HKU1

3. Coronavirus NL63 (HCoV-NL63, New Haven coronavirus)

4. Coronavirus 229E (HCoV-229E)

Tres de ellos cuadros graves.

1. Middle East respiratory syndrome-related coronavirus. (MERS-CoV)

2. Severe acute respiratory syndrome coronavirus (SARS-CoV or SARS-classic)

3. Severe acute respiratory syndrome coronavirus 2 (SARS-CoV-2), previamente conocido como 2019-n CoV-2, o

COVID-19 o “nuevo coronavirus 2019”. (2)

El SARS-CoV-2 es un beta coronavirus, virus con envoltura, con genoma RNA, subgénero Sarbecovirus de la subfamilia Ortho Coronaviridae. Los coronavirus se dividen en 4 géneros: alfa, beta, gamma y delta. Los alfa y beta infectan mamíferos, y los gamma y delta a los pájaros.

Comienzo de la infección.

La infección comienza cuando las saliencias o espículas del virus (spikes), se unen al receptor de angiotensina tipo

2 (ACE-2), (el mismo que el SARS-CoV), y usa la proteasa TMPRSS2 para su activación. (11.12)

Una vez dentro de las células, captura la maquinaria celular para producir nuevos virus, que luego salen de esa célula para seguir infectando. La célula es destruida. El ACE-2 es un receptor que abunda en el epitelio del tracto respiratorio del ser humano, en el tubo digestivo y en casi todos los órganos.

La entrada del virus por el receptor ACE-2 plantea un dilema para los pacientes hipertensos y diabéticos que son tratados con inhibidores del sistema renina angiotensina (enalapril, ramipril, etc.) y bloqueantes del receptor tipo 1 de angiotensina (que son los sartanes, Losartan, Valsartan, etc.).

Los inhibidores del sistema renina angiotensina y los sartanes aumentan la expresión de ACE-2, lo que facilitaría el ingreso del virus al organismo.

Los receptores ACE-2 aumentan además con el ibuprofeno y las tiazolidindionas. Hay opiniones encontradas, algunos aseguran un desastre para esos pacientes, (12) y algún otro cree que al revés estas drogas protegen. (11) Las sociedades científicas, relacionadas con estos problemas están desconcertadas, en la incertidumbre, aconsejan seguir igual y no suspender los tratamientos. (Admitiendo que no saben qué va a pasar). (13)

Inicio de la infección en China.

En diciembre de 2019, se observó un grupo de personas con neumonía en Wuhan, China.

Al conocerse estos casos de neumonía reportados en Wuhan, y considerando que todos habían estado expuestos en el llamado Mercado de Huanan, se declaró una alerta epidemiológica el 31 de diciembre de 2019. El mercado fue clausurado el 1 de enero de 2020. En ese momento, 59 casos con fiebre y tos se transfirieron a un hospital designado al efecto.

Los científicos chinos aislaron el virus rápidamente, a partir de varios pacientes y secuenciaron el genoma del virus, publicando sus características el 7 de enero de 2020. (7-14)

Se trataba de un nuevo coronavirus. Comunicaron los datos a la Organización Mundial de la Salud en forma inmediata. Al disponer del genoma ya determinado, se pudo producir en pocos días un test diagnóstico basado en PCR, (reverse transcription polymerase chain reaction).

No hubo mayor retraso por parte de China en informar sobre esta nueva amenaza. Un mes después el virus se había extendido a toda China y a varios países.

Se celebra en China el Año Nuevo Lunar el 25 de enero. Esto aumentó el número de contagios. Los chinos se reúnen en esa fecha, como en Occidente lo hacemos para la Navidad, o el Año Nuevo

Miles de chinos viajaron dentro de China para reunirse en familia y otros muchos viajaron de todo el mundo a China. Días después estos viajeros de todo el mundo volvieron a Europa, Estados Unidos y otros países. Muchos contagiados. (28)

El nuevo virus se denominó inicialmente COVID-19 y luego el Grupo Internacional de Taxonomía de los Virus (International Committee on Taxonomy of Virus) determinó, el 11 de febrero de 2020, la nueva denominación: SARS-CoV-2. (14)

La secuencia genética reveló que el virus pertenece al grupo de los beta-coronavirus, con un 79,0 % de similitud con el SARS-CoV y un 51,8 % de similitud con el MERS-CoV. Además, es en un 96 % idéntico a un coronavirus de murciélago. (14.31)

Epidemiología. Reservorio.

El mercado de Huanan.

Esta epidemia se inicia entonces en Wuhan, China, el 12 de diciembre de 2019, relacionada con un mercado de pescados y animales vivos.

Como se ha observado en imágenes aparecidas en redes sociales, este mercado se caracterizaba por la falta de higiene y el hacinamiento. Se vendían pescados y toda clase de animales vivos, desde ratas hasta koalas. También pangolines, un animal silvestre muy preciado en diversos lugares de Asia, con diversos fines.

Los animales silvestres son portadores de numerosos virus y bacterias que pueden pasar a otras especies, y al hombre.

Los estudios sugieren que los murciélagos son el reservorio potencial del SARS-CoV-2. Los murciélagos albergan numerosos coronavirus, incluidos el SARS-CoV y el MERS-CoV. El genoma del COVID-19 tiene un 96,2 % de similitud con el Bat-CoV-RaT-13 del murciélago. (5.14.31)

Se sospecha que habría un huésped intermediario para el paso al ser humano, como las tortugas, los pangolines o las serpientes. Muy pronto, se demostró que era transmisible entre personas.(6.28.30)

El 17 de marzo de 2020 un artículo publicado en Nature (5), señala con mayor verosimilitud al pangolín como intermediario.

Pangolín.

El comienzo y la actitud de los chinos.

Li Weinlang (12 de octubre 1986 - 7 de febrero 2020) fue un oftalmólogo chino. Trabajaba en el Hospital Central de Wuhan.

Él y la Jefa de Emergencias Ai Fen, fueron los primeros en advertir que había muchos enfermos de una neumonía rara en el hospital. Hicieron una denuncia ante las autoridades acerca de la enfermedad, que les recordaba los casos de SARS-CoV, (la predecesora del SARS-CoV-2 actual). Además, lo comentaron en redes sociales.

Luego, se demostraría que esos pacientes eran víctimas del nuevo COVID-19. Fueron detenidos por la policía, acusados de “transmitir noticias falsas en Internet”. Después de esta advertencia, se les permitió volver a su trabajo. Días después, Li Weinlang se contagió de un paciente y murió de la enfermedad el 20 de enero a los 33 años.

Li Weinlang

Después de su muerte, se hizo un sumario y fue exonerado post mortem. El Partido Comunista formalmente le ofreció una “solemne disculpa” a su familia.

La muerte de Li provocó una considerable reacción en la sociedad china, con muchos mensajes de pena e indignación en Internet. El gobierno los borró a todos.

La prensa occidental ha reportado a Ai Fen como desaparecida.

Además de Li y Ai Fen, varios médicos y periodistas han sido sancionados por informar acerca de la epidemia. (32)

Tiempo de incubación.

Es esencial conocer el tiempo de incubación, es decir el tiempo entre la exposición y los síntomas de la enfermedad.

Una estimación basada en 125 pacientes, con exposición bien determinada en China, indica que el período medio

de incubación sería de 4,75 , (de 3 a 7,2 días).

Un estudio de Backer et al. sobre 88 casos estima 6,4 días (de 2,1 a 11,1 días). Guan et al., con una muestra mucho mayor sugiere que el promedio sería solo de 3 días, pero que puede extenderse hasta 24 días. Datos tomados de Lai et al. (19)

En resumen, el tiempo de incubación se extiende de 1 a 14 días, de 3 a 7 días la mayor parte de las veces.

El SARS-CoV-2 es contagioso durante el período de incubación.

Existen un gran número de personas con síntomas leves o asintomáticos que contagian. (18.19)

Los pacientes asintomáticos o con síntomas muy leves no buscan asistencia médica, no son diagnosticados y contagian. Este grupo hace que se desconozca la verdadera cantidad de infectados. Y son un motivo para hacer obligatorio el uso de barbijos. (20.23)

Número de reproducción.

Se ha determinado que el número básico de reproducción (Ro) de este virus, es decir, cuántas personas contagia cada infectado, es de 2,2 en promedio (entre 1,4 y 6,5). (29) Si el Ro está por encima de 1 se produce la transmisión en cadena con un número sostenido de infecciones nuevas. Se considera que existen “super spreaders” o “super contagiadores” capaces de infectar a muchas personas sin mostrar síntomas. (18.19.29)

Características de la enfermedad. Sintomatología.

El estudio de (Guan, W J et al., 2020) (7) sobre 1099 pacientes confirmados, indica que las manifestaciones clínicas iniciales incluyen: (en porcentaje)

Fiebre

88,7

Tos

67,8

Fatiga

38,1

Catarro

33,4

Disnea

18,6

Odinofagia

13,9

Cefalea

13,6

Diarrea

3,8

Vómitos

5,0

Esta descripción coincide con otras publicadas. (7.8.9.10) La fiebre y la tos son predominantes, los síntomas de las vías respiratorias altas son menos frecuentes, los gastrointestinales frecuentes.

Los adultos mayores y aquellos con enfermedades previas (pulmonares cardíacas, hipertensión o diabetes) tienden a desarrollar rápidamente insuficiencia respiratoria, trastornos de la coagulación, insuficiencia renal, shock séptico, falla multiorgánica y muerte.

Exámenes de laboratorio.

De inicio, la mayoría tiene recuentos normales o disminuidos de glóbulos blancos, la mayoría linfocitopenia, (bajos linfocitos). En los pacientes graves, suben los neutrófilos, el dímero D, la uremia y la creatinina. Los linfocitos siguen disminuyendo. (7.8.9.10)

Aumentan los factores de inflamación: citoquinas, IL6, IL10, el factor de necrosis tumoral alfa (TN-alfa), la PCR y otros.

Los pacientes en Terapia Intensiva, agregan más factores de inflamación, configurando una “tormenta de citoquinas”. La tormenta de citoquinas, es una reacción del organismo contra el virus, pero es una respuesta exagerada. Es como si se generara un incendio, que consume todos los órganos. Frenar la tormenta de citoquinas sería indispensable para que la persona se recupere. Los que mueren lo hacen por estas lesiones múltiples de diversos órganos.

Imágenes.

Las imágenes de tomografía computada de tórax muestran opacidades “en vidrio esmerilado” (56%) y áreas de

condensación en parches (51%). (Imágenes de neumonía).

La Rx de tórax y la tomografía pueden ser normales en algunos pacientes con diagnóstico confirmado. (7.9.10) La

tomografía es indispensable para calibrar el daño pulmonar.

Complicaciones.

Las complicaciones incluyen el síndrome de distress respiratorio agudo, arritmias, shock, insuficiencia renal aguda,

injuria cardíaca, disfunción hepática, síntomas neurológicos e infecciones agregadas.

Un síntoma sin explicación es la pérdida del olfato y el gusto.

La enfermedad progresa más rápido en los adultos mayores. En los niños y jóvenes, suele ser más benigna.

En el análisis de un conjunto de 468 pacientes con neumonía, basado en 5 estudios clínicos detallados, el 70,9 % de los enfermos requirió oxigenoterapia. El 28,8 %, ventilación mecánica (respirador), el 5,1 %, diálisis y el 3,1 % por ciento oxigenación extracorpórea (OMEC). La mortalidad fue del 8,2 %. El 66,9 % requirió internación prolongada, de 3 o más semanas. (15.16)

La Oxigenación por membrana extracorpórea (OMEC), también conocida como ECMO (Extracorporeal Membrane Oxygenation), es una técnica para proporcionar soporte cardíaco y respiratorio a pacientes cuyos pulmones y corazón están gravemente dañados, y no pueden desarrollar su función. Pocas instituciones de salud argentinas tienen equipos para OMEC.

Un problema especial lo constituye el contagio en el recién nacido y en la embarazada. En China, se han estudiado más de 100 niños infectados en neonatología, el más pequeño, un día después del parto. (17)

Estos niños y los ancianos evolucionan más gravemente. Las embarazadas parecen tolerar la infección sin complicaciones en la mayoría de los casos. No se ha demostrado el pasaje del virus al feto. (17)

Población afectada. Factores de riesgo.

La edad promedio de los pacientes es de 47 a 59 años. Del 40 al 45 % son mujeres. Los hombres son más afectados. El cromosoma X o los estrógenos, protegen tal vez a las mujeres.

La mayoría de los pacientes se presentan con similares síntomas, fiebre y tos. La mayor parte de los adultos y niños manifiestan un cuadro gripal leve. Algunos pacientes, un 20 % desarrollan enfermedad grave y un 5 % necesitan Terapia Intensiva.

Los factores de riesgo para el COVID-19 no están totalmente definidos, pero una proporción significativa de pacientes tenía enfermedades crónicas. Probablemente, un 50 % de los pacientes graves tengan condiciones médicas asociadas.(11, 15, 16)

Una publicación que analiza 5 estudios de pacientes con neumonía por SARS-CoV-2, con un total de 468 pacientes, informa que el sexo masculino constituye el 61 % de los afectados. La edad promedio fue de 53 años. Uno de cada cinco era fumador. La hipertensión es la comorbilidad más frecuente, el 20 %, seguida por la diabetes 14,5 %.(11.15.16)

Los pacientes con neumonía eran de mayor edad, con mayor incidencia de fumadores, más enfermedades previas. Entre ellos, fue más común la fiebre elevada de comienzo, requirieron oxigenoterapia, respirador, diálisis y recibieron más antibióticos. Además, la neumonía en ellos tuvo la mayor mortalidad. (15.16)

Mortalidad.

Según la OMS, la mortalidad es del 3,4 %, cifra que es imprecisa. En diversos lugares, ha variado entre el 8 y el 15 %. Esta mortalidad es muy superior a la de la gripe estacional, del 0,1 %.

Habría que terminar con ese absurdo muy repetido, de que “es igual a la gripe común”.

De todos modos, la cifra es incierta, porque se ignora con exactitud la cifra de personas contagiadas asintomáticas. Seguramente, es superior al 1 %, o sea 10 veces más mortal que la gripe estacional. Si es del 2 % es 20 veces más mortal.

La mortalidad cuando se supera la capacidad de atención.

Cuando el sistema de salud está colapsado, como en Italia, España, Estados Unidos, en el comienzo de la pandemia, meses despues en Argentina, y muchos otros países, la mortalidad es enorme.

Imaginemos: hospitales abarrotados de pacientes, hasta en los pasillos. El equipo de protección para el personal es escaso, y muchas veces, inapropiado. Médicos, enfermeras y auxiliares están exhaustos.

Muchos entre ellos se han enfermado, algunos han muerto, algunos se suicidan, como el caso de dos enfermeras en Italia. El impacto de esto en los que siguen adelante es enorme.

Los que se enferman se quedan en su casa, o deben internarse también, y aumenta el trabajo de los que pueden seguir.

El agotamiento invita a cometer errores. Entre los errores, el descuido con el equipo de protección, lo que promueve nuevos contagios. En la urgencia del paro cardíaco o de un respirador que falla, ¿quién puede pensar en cómo tiene puesto el barbijo?

Muchos profesionales ocupan lugares para los que no están preparados. Se convoca a estudiantes de medicina. Se ignora que serán un estorbo, difícilmente sepan intubar o hacer una vía central, preparar una dilución o un goteo apropiados.

Se necesitan especialistas en Terapia Intensiva y no hay suficientes. Llegar a ser experto en Terapia Intensiva es una larga carrera, los que hay son pocos.

Todo esto será peor en Argentina, donde el sistema sanitario siempre fue dejado de lado.

La posibilidad de mantener los ambientes libres de virus es remota. No hay, o hay muy pocos, boxes para aislamiento. El virus en el aire se pasea por todo el hospital.

El personal de limpieza, también agotado, trata de mantener la higiene, pero se ve superado. El virus está en todas partes, en todas las superficies, en las puertas y las ventanas, en las paredes, en los pisos, en los objetos y en el aire. (La OMS dice que no hay virus en el aire, pero ya veremos).

Se contagian los pacientes internados por otros padecimientos y el final es una hecatombe.

Singapur, Corea, Japón, Taiwán, son probablemente los únicos preparados para la pandemia (han sufrido el SARS) y sus resultados lo demuestran.

Sus hospitales tienen Terapias Intensivas con sectores que aseguran que el aire cargado de virus no sale del lugar en el que está el paciente. Sus equipos de protección son seguros, basta verlos, no dejan un resquicio al paso del virus.

En Occidente, Alemania tiene más camas de Terapia Intensiva, respiradores y personal calificado que otros países.

Argentina no está preparada, no tiene suficientes Terapistas. Nadie quiere hacer esta especialidad, tan negada.

La remuneración que esperan es irrisoria. Les pagan, en la mayoría de los casos como a médicos de una guardia general, los que generalmente son médicos recién graduados.

El esfuerzo y la preparación teórica y práctica que implica Terapia Intensiva son enormes. Se llama a cubrir cargos de Residencia en Terapia Intensiva y quedan desiertos, nadie se presenta.

Tampoco tiene el país suficientes camas de Terapia Intensiva, ni respiradores. No hay verdaderos equipos de protección, o muy pocos en algunos lugares privilegiados.

El resto debe conformarse con barbijos comunes, pocos N95, no hay buena protección ocular. Los infectólogos que asesoran, minimizan los riesgos y los encargados de equipar obedecen a los supuestos expertos. Todo se está improvisando en estos días. Pero un médico especialista en Terapia Intensiva no se puede improvisar.

Contagio.

La transmisión entre humanos del SARS-CoV-2, ocurre asiduamente entre los miembros de una familia, incluidos los parientes y los amigos en contacto con un paciente. (6)

También con un portador asintomático, o alguien que puede estar en período de incubación. Tres días antes de presentar síntomas ya contagia. O personas con infección muy leve, que creen estar sanas y contagian. (15.16.18.19) Esto es común en los niños.

En China, el 31,3% de los casos se dieron en personas que viajaron a Wuhan. Entre los que tomaron contacto con algún enfermo, el 73% desarrolló la enfermedad. Entre los trabajadores de la salud, se contagió el 4%, en China. (15.16)

Es posible contagiarse con lo que en medicina se denominan “fomites”.

Se refiere a objetos que han sido contaminados por las personas enfermas. Objetos personales, ropas y superficies vecinas al sujeto en los que quedaron virus emitidos por este.

La persistencia de virus en las superficies es prolongada. En general, se habla de 3 a 5 días. En el crucero Diamond Princess, en el que muchos enfermaron, estudiado después del desembarco de los pasajeros, se encontraron virus en las superficies 17 días después. Se hallaron virus en los camarotes de pasajeros que no se contagiaron, demostrando vías de difusión del virus que son imprecisas.

Van Doremalen et al. (2020) publican un estudio en New England Journal of Medicine cuyos resultados, en sus palabras, fueron:

“Nuestros resultados indican que la transmisión del SARS-CoV-2 por aerosoles o fomites es plausible ya que el virus permanece viable e infeccioso en el aire por horas y en las superficies por días. Como en el caso del SARS-CoV, estos hallazgos se asocian con la transmisión nosocomial y los eventos de “super spreading”. (33)

(“Super Spreading” contagios múltiples por un solo infectado que puede ser asintomático.)

Un estudio en la Universidad de Nebraska recientemente publicado, en el que se evaluó la contaminación de los ambientes de aislamiento de pacientes infectados con SARS-CoV-2, demostró claramente que el virus se encuentra en el aire en forma permanente. No solo en la sala aislada, sino en los pasillos adyacentes. (61) Una parte del resumen lo traduzco aquí. El abstract completo lo agrego al final de la bibliografía.

Los objetos de uso común, los baños y las muestras del aire mostraron evidencia de contaminación, lo que indica que el virus se disemina en el ambiente como partículas espiradas, durante el uso del baño y por contacto con fomites. La enfermedad se transmite por vía directa (microgotas y persona a persona), e indirecta (por objetos contaminados y transmisión aérea); esto indica que deben adoptarse precauciones adecuadas para la transmisión por vía aérea.

De este mismo estudio extraigo este fragmento: “estudios recientes que investigan el aerosol espirado humano, indican que una fracción significativa de la espiración contiene partículas de menos de 10 μm de diámetro durante la respiración normal, al hablar o al toser. (62) Y que las enfermedades respiratorias aumentan la producción de partículas aerosolizadas. (63)

Estos resultados demuestran que el virus emitido por los infectados, incluidos los que están levemente enfermos, es transportado en forma de aerosol al ambiente, aun en ausencia de tos o en relación a procedimientos que los generan”.

Insisto con estos datos porque para la OMS y muchos infectólogos el virus no persiste en el aire, no se transmite por aerosoles.

(Hoy, 2 de abril de 2020, la página de la OMS comenta que están al tanto de los trabajos que sugieren la transmisión aérea, y que los están evaluando).

Existen datos firmes sobre la transmisión por pacientes asintomáticos.(18.19)

Una vía de transmisión importante, es a través de los ojos, si quedamos expuestos a un caso que transmite el virus, o hay virus en el aire, la conjuntiva ocular es una fuente de ingreso del virus. (26)

Un minucioso estudio hecho en China demuestra la transmisión en un shopping sin contacto entre enfermos, lo que demuestra que los contagios se hicieron por las superficies contaminadas, o por la presencia de virus en el aire. (27)

Evitar la difusión del virus.

Los síntomas inespecíficos en las etapas iniciales de la infección, la presencia de transmisores asintomáticos, la multiplicidad de las fuentes de contagio, desafían la posibilidad de contener la transmisión aislando los casos y a sus contactos.(15.16.18.19)

Por lo tanto, una estrategia de aislamiento social obligatorio se impone. A esto, hay que agregarle el uso obligatorio de barbijos.

La Organización Mundial de la Salud se ha pronunciado en contra de su uso en la comunidad, sobre la suposición de que no hay evidencia de su efectividad. (26)

Sin embargo, la ausencia de evidencia de efectividad no es igual a evidencia de inefectividad.(20) Sobre todo cuando la situación no ofrece muchas alternativas.

La Sociedad Argentina de Infectología (SADI), junto con la Sociedad Argentina de Vacunología y Epidemiología (SAVE) emitió recientemente un comunicado en el que “desaconsejan el uso de barbijo a la población para la prevención del coronavirus”. Siguiendo a la OMS. Con esta indicación, han contribuido a favorecer la difusión del virus.

Siempre se ha recomendado que en infecciones respiratorias, como la influenza, los pacientes deban usar barbijo para limitar la dispersión de microgotas infectantes. (23.24)

Si todo el mundo lleva barbijo en lugares públicos, la práctica es socialmente aceptada, y limita la difusión del virus por las personas infectadas, y su ingreso a la vía respiratoria de los transeúntes. Cualquiera puede estar infectado, el vendedor o el comprador en el supermercado, o en la farmacia, o en el ascensor, o el vecino. (22)

La transmisión por pacientes infectados asintomáticos ha sido documentada para el SARS-CoV-2, y la carga viral es especialmente alta en el comienzo de la enfermedad. (Zou et al. 2020) (24) demuestran que la carga viral en pacientes asintomáticos es similar a la de quienes tienen síntomas.

El uso de barbijo, como intervención de salud pública podría interrumpir, aunque fuera parcialmente, ese contagio por personas aparentemente sanas.

Un estudio que seguramente no mereció la atención de la OMS, aporta datos a favor del uso de barbijos. Jefferson T, Del Mar C, Dooley L, et al. Physical interventions to interrupt or reduce the spread of respiratory viruses: systematic review. BMJ. 2009; 339:3675. Published 2009 Sep. 21. doi:10.1136/bmj.b3675.

Estos autores concluyen: “la higiene, el frecuente lavado de manos, el uso de barbijos y el aislamiento son efectivos en prevenir la difusión de las infecciones respiratorias, y tiene el potencial de reducir la morbilidad y la mortalidad”. (22)

En el caso del SARS, el primer coronavirus agresivo que padecimos, se observó transmisión a gran distancia, posiblemente, por la vía aérea (casos del hotel Metropole y en los Amoy Gardens). (Kamps - Hoffmann SARS Reference - 10/2003).

Observación que agrego en enero del 2022. La actitud de nuestros expertos, que son los que continuan hoy asesorando, no tiene perdón de Dios. negaron la trasmision aerea, desaconsejaron el barbijo. Probablemente hoy sigan diciendo cosas similares. Titularse experto, o ser profesor no es garantía de nada.

Equipo de protección para coronavirus, en Nepal. No en Argentina.

Lo que dice la OMS. La manía de negar el barbijo.

Si está sano, solamente necesita usar barbijo cuidando a una persona que se sospecha que está

infectada, con el SARS-CoV-2. Utilice barbijo si tiene síntomas respiratorios. Los barbijos son eficaces cuando se

usan en combinación con el frecuente lavado de manos o el uso de alcohol en gel.

Que los barbijos son innecesarios y hasta perjudiciales, nos hemos cansado de escuchar por expertos, (o supuestos expertos), en entrevistas televisivas.

Benjamín Cowling, epidemiólogo de la Universidad de Hong Kong expresa: “no podemos decir que los barbijos sean inefectivos en la gente común si los usamos para proteger al personal de salud. Los casos no documentados de infección son responsables del 80 % de los contagios, estas personas están circulando por las calles. Usando todos barbijos se reduce la transmisión” (35)

Usar un barbijo no es garantía de que uno no va a enfermar. Las partículas muy finas cargadas de virus, los citados aerosoles, penetran parcialmente los barbijos comunes. Los más seguros, los N-95, se reservan para el personal de salud.

Los barbijos comunes son eficaces para capturar las pequeñas gotas que se emiten al toser, estornudar o hablar. El uso de barbijo requiere tener la precaución de desecharlo al volver a nuestra casa, y evitar en lo posible que el exterior toque la cara y lavarse las manos después.

Un grave problema hoy en todo el mundo es la falta de barbijos, en parte por el mal consejo de la OMS, copiado por las Sociedades de Infectología. Debido a ese consejo, nadie pensó en aumentar la producción. Pero si pensamos en aumentar la fabricación de respiradores, deberíamos ser capaces de fabricar más barbijos. Muchos países lo están haciendo.

Barbijos. Lo más importante.

Otro aspecto a considerar es que con el barbijo protegemos a los demás. Este aspecto es, tal vez, el más importante. Si albergamos el virus, el barbijo reducirá la emisión de este virus al ambiente. Se ha publicado recientemente que el 80 % de las infecciones son provocadas por contactos asintomáticos, que están incubando el virus, o que lo tienen, pero no se enferman. (18, 19) Podemos ser una de esas personas.

El barbijo en otras culturas.

En China, Hong Kong, Japón, Tailandia y Taiwán, la suposición que todos hacen, es que cualquiera puede estar infectado, aun estando sano. Por lo tanto, por espíritu de solidaridad, necesitamos proteger a los demás de nosotros mismos. Estos gobiernos urgen a sus ciudadanos a utilizar barbijos. En algunos lugares de China, uno puede ser arrestado por no usarlo.

Estas sociedades tienen mayor conciencia de la responsabilidad de cada uno en contribuir a la salud de todos. Además, han padecido epidemias y su memoria todavía está fresca, y es dolorosa.

Repito lo citado por Benjamín Cowling: “no podemos decir que los barbijos sean inefectivos si los usamos para proteger al personal de salud. Los casos no documentados de infección son responsables del 80 % de los que se contagian y dan positivo para el virus.” (35)

George Gao, Director General del Centro de Control y Prevención de Enfermedades de la República China, ha expresado lo siguiente en una entrevista publicada por la revista Science:

“El gran error cometido en Europa y Estados Unidos, en mi opinión, es que las personas no están usando barbijos. Este virus es transmitido por gotas y contacto estrecho. Las microgotas juegan un papel muy importante. Debemos usar barbijos porque cuando hablamos siempre salen gotitas de nuestra boca. Muchas personas asintomáticas o pre sintomáticas están infectadas. Si utilizan barbijo estas gotas que llevan el virus no pasan al ambiente para infectar a otros.” (64)

George Gao no es un improvisado, es doctorado en Bioquímica en Oxford, tiene posgrados en Oxford y Harvard en Virología e Inmunología. Continúa investigando, y el coronavirus es uno de sus temas. Ha publicado en Lancet y New England Medical Journal. Dirige el máximo organismo de salud de China.

En la Argentina hoy, los expertos que repiten la palabra de la OMS, sin pensar, están causando mucho daño. Algunos de estos expertos dijeron, en el comienzo de la pandemia, que no era peligroso compartir el mate. También, que el virus no iba a llegar a la Argentina. Que era lo mismo que una epidemia de gripe.

Recordemos entonces: la cercanía a un paciente infectado, con o sin síntomas, las superficies contaminadas, los objetos que fueron tocados por los pacientes, los picaportes, los botones del ascensor, los pisos, las paredes y el aire, pueden transmitir la enfermedad.

La higiene minuciosa de las superficies y de los objetos que traemos de afuera, el lavado de manos, el alcohol o el alcohol en gel, el uso de barbijo y el quedarse en casa ayudan a prevenir el contagio. Y el barbijo, como piensan en Oriente, para proteger también a los demás.

(En enero 2022, hemos aprendido, finalmente, que lo esencial es la transmisión por la vía aérea. Por lo tanto debemos usar barbijo y ventilar.)

La manía de negar el barbijo, ha llegado al absurdo de sancionar a médicos, de hospitales en Estados Unidos, por utilizarlos en los pasillos o en sectores de espera del hospital. Varios médicos han reportado que fueron sancionados por insistir en usar barbijos en el espacio destinado al público o fuera de las habitaciones de los enfermos. El argumento es que son innecesarios. Esto ocurre en estos días. (65)

En la pandemia de gripe de 1918, la “gripe española”, que no era española en realidad, se utilizó el aislamiento y el barbijo. Esta gripe se originó probablemente en un campamento militar en Estados Unidos. Fue llevada a Europa por el envío de tropas estadounidenses para participar en la Primera Guerra Mundial. La morta

REFERENCIAS

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